La Tierra es Nuestra
La Reforma Agraria que Cambió Chile y que el Golpe Quiso Borrar
por Hervi Lara
Durante el gobierno de Salvador Allende, millones de hectáreas dejaron de estar en manos de unos pocos para volver al pueblo que las trabajaba. La Reforma Agraria fue uno de los logros más profundos de la Unidad Popular — y una de las razones por las que la dictadura lo destruyó todo. Esta es su historia
La Reforma Agraria durante el gobierno de la Unidad Popular no fue una transformación aislada, sino un proceso profundo inserto en el conjunto de cambios estructurales que buscaban transformar la sociedad chilena. Entre sus aspectos más relevantes estuvo el establecimiento de los Consejos Campesinos, para que el campesinado participara directamente en las decisiones de política y desarrollo agrario
Aún avanzado el siglo XX, la sociedad rural chilena mantenía una estructura fundada en el predominio del gran latifundio y una jerarquía social rígida, autoritaria y paternalista, herencia del sistema feudal y colonial. La Reforma Agraria había sido propuesta por el Frente Popular en 1938, pero una vez en el poder se privilegió la industrialización urbana, postergando el mundo rural. El campesinado comenzó a emigrar a las ciudades, la economía agraria disminuyo su capacidad productiva y el país se vio obligado a importar alimentos. Mientras tanto, el 70% del territorio agrícola permanecía en manos del 1% de la población, en gran medida abandonado
En la década de 1960 la Iglesia Católica repartió sus propias tierras entre campesinos. En 1962 se promulgó la llamada “reforma agraria de maceteros“, impulsada por la Alianza para el Progreso. El gobierno de Eduardo Frei Montalva avanzó con la Ley N° 16.640 de Reforma Agraria y la Ley N° 16.625 de sindicalización campesina, aboliendo así la norma que prohibía organizarse a los trabajadores del agro
Bajo el gobierno de la Unidad Popular, presidido por Salvador Allende, la Reforma Agraria se ejecutó con la legislación heredada del gobierno anterior, pero con una voluntad política sin precedentes. A fines de 1971 se habían expropiado 1.400 fundos con una superficie de 2,5 millones de hectáreas. En 1972, el Estado controlaba el 35% de la tierra agrícola. Hasta septiembre de ese año se expropiaron 2.101 predios, sumando más de 2,8 millones de hectáreas
El proceso no se limitó a la expropiación de latifundios. Abarcó políticas de crédito, asistencia técnica y vivienda para cooperativas, minifundios y pequeños y medianos productores. También incluyó el fomento de agroindustrias y la distribución de productos del campo, conforme al Programa Básico de Gobierno.
La conducción del proceso estuvo a cargo de la Corporación de la Reforma Agraria (CORA), encabezada por Jacques Chonchol; el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), y el Instituto de Capacitación e Investigación de la Reforma Agraria (ICIRA), donde trabajaron intelectuales como Paulo Freire. Se crearon los Centros de Reforma Agraria (CERAS) para organizar la producción en los predios expropiados. De manera inédita, el Ministerio de Agricultura se trasladó a la provincia de Cautín para acelerar el proceso desde el centro mismo de la producción agrícola
El gran logro fue la liquidación del latifundio, que durante décadas había frenado el desarrollo económico y social del campo. Durante los años de la Unidad Popular, el Estado llegó a controlar cerca del 80% de la superficie agrícola del país, incluyendo el latifundio más grande del mundo, ubicado en Magallanes. Los campesinos recibieron títulos de dominio sobre sus viviendas y huertos, y derechos sobre los predios cooperativos. Al pueblo mapuche se le aseguraron tierras, junto con asistencia técnica y crediticia.
El propio Presidente Allende lo resumió en el Estadio Nacional el 4 de noviembre de 1971, al conmemorar el primer año de gobierno: “Hemos acentuado y profundizado el proceso de Reforma Agraria; 1.300 predios de gran extensión, 2.400.000 hectáreas han sido expropiadas. En ellas viven 16.000 familias, y hay cabida potencial para 10.000 más“. Y añadió: “Pero si es importante el haber aplicado la Reforma Agraria, lo es más haber hecho que el campesino se sienta ciudadano, y comprenda la gran tarea de estar junto al pueblo para hacer posible que nuestra gente coma más“.
La Reforma Agraria fue concebida de manera inseparable de las transformaciones sociales, políticas y culturales del país. El 50% de los menores de 15 años sufría desnutrición. El sistema agrícola era incapaz de alimentar a los chilenos, pese a tener potencial para alimentar a 30 millones de personas. Cada año se importaban miles de dólares en alimentos. El latifundio era responsable del atraso y la miseria del campo chileno
El Programa Básico de la Unidad Popular fue una estrategia para construir una sociedad justa, independiente y fraterna: “el traspaso del poder de los antiguos grupos dominantes a los trabajadores, al campesinado y sectores progresistas“, poniendo fin al poder del capital monopolista y del latifundio. Salvador Allende cumplió sus promesas. Por haber cumplido sus compromisos fue derrocado y asesinado por las clases privilegias y miles de trabajadores rurales y técnicos agrícolas fueron víctimas de secuestro, tortura, asesinato y desaparición forzada
El contraste entre aquel período y el presente es significativo. Los hechos son irrefutables. Sin embargo, muchos seguimos convencidos de que la historia la hacen los pueblos, porque sí es posible una tierra con la riqueza repartida, sin terror ni miseria. No hemos nacido para ser peones ni patrones, sino para la solidaridad. Por ello, debemos arrancar los cercos de la injusticia, hasta que cada uno sea valorizado no por lo que quita, sino por lo que da a los demás.
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Bibliografía
a) Programa de la Unidad Popular y las Primeras 40 medidas
b) Nolf, Max, “Salvador Allende. El político. El estadista“. (Ediciones Documentas, Santiago de Chile, abril de 1993)
c) Discurso de Salvador Allende a un año de gobierno de la Unidad Popular. Estadio Nacional, 4 de noviembre de 1971
d) Discurso de Salvador Allende en las Naciones Unidas, Nueva York, 4 de diciembre de 1972

